Adrián y Mireia decidieron apostar por las caricaturas en su boda. En la mejor parte de mayo, con una temperatura perfecta en el exterior, la celebración a la hora de la tarta, tenía un ambiente muy familiar y relajado. El buen rollo flotaba en el aire.
El sitio donde me ubiqué para hacer las caricaturas fue en algún punto entre el Dj y la barra libre. ¡Ahí donde se cuece toda la fiesta! Solo quedaba que proyectasen un emotivo video que reunió a todos.

Era una boda muy dinámica, con varias actividades programadas de las que yo contaba como una. Muy entretenida para todos.
Conforme avanza la fiesta, el carrusel de risas y caras no para ni un momento. La caricatura no es como una foto, pero a estas alturas mejor que no lo sea. ¡Podría revelar demasiadas cosas!?

Llegó el momento de dibujar a los novios y la atención es total.

Disfruto con mi trabajo por varias razones, y una de ellas es conseguir que hayan pasado un rato divertido y sentir el agradecimiento sincero cuando termino. ¡Gracias a vosotros por confiar en mí!??

