Ayer tuve boda en La Mestiza, en La Manga y el día empezó bastante feo.
De esos días en los que te despiertas mirando el móvil para ver si la lluvia va a parar o no. Estuvo cayendo fuerte buena parte de la mañana, incluso granizó un rato. No mucho, pero sí lo suficiente para pensar que igual tocaba mover todo dentro o cambiar planes.
Al final, un poco antes del coctel, el tiempo se calmó bastante, y poco a poco salió el sol. Se quedó una brisa fresca y todo esos ingredientes dejaron una vista espectacular del Mar menor.
De hecho, cuando pasa algo con el tiempo, noto que la gente llega con otra energía. Como más agradecida de que al final el evento pueda hacerse a pesar de todo.
Las caricaturas durante la fiesta funcionaron muy bien precisamente por eso. Mucha gente se quedó cerca de la zona algo a parte de la zona de baile y enseguida empezó a formarse grupo alrededor del caballete.
Empieza una pareja, luego vienen amigos, después alguien ve un dibujo y se anima otro más.
También se nota mucho la humedad en días así. El papel cambia un poco, pueden aparecer un poco de ondulaciones, los rotuladores secan distinto… son detalles pequeños, pero cuando llevas años dibujando en bodas acabas fijándote en todo eso.
Al final salió una boda muy buena. Y curiosamente, muchas veces las bodas que empiezan con lluvia son las que luego más recuerda la gente.
