El viernes estuve dibujando caricaturas en la apertura de una nueva tienda de Fajovi en Elche. Este tipo de eventos de empresa tienen algo curioso: la gente llega con ambiente bastante formal, pero en cuanto aparecen las caricaturas todo se vuelve más relajado.
Los primeros en sentarse fueron los hijos de uno de los comerciales. Se acercaron con bastante curiosidad a ver qué estaba dibujando y enseguida quisieron su caricatura.

Mientras los dibujaba, empezó a formarse un pequeño grupo alrededor. La gente miraba el proceso, comentaba cosas y se reía cuando el dibujo empezaba a parecerse. En cuanto entregué esas primeras caricaturas, ya estaba claro que durante el resto del evento no iba a parar.
Después empezaron a sentarse los propios comerciales de la empresa, algunos clientes que estaban visitando la tienda y también algún directivo que al principio decía que no… pero al final acababa animándose.
En este tipo de inauguraciones las caricaturas funcionan muy bien porque no interrumpen el evento. La gente sigue hablando, tomando algo o viendo la tienda, pero siempre hay un pequeño rincón donde alguien se sienta unos minutos y sale con su caricatura.
Y como suele pasar, cuando los primeros empiezan a enseñarla por allí, los demás también quieren la suya. En poco tiempo ya hay varias personas esperando su turno.
Al final, entre clientes, trabajadores y curiosos, acabé dibujando a un buen grupo de gente. Y la tienda recién abierta tenía además un pequeño detalle que muchos se llevaron a casa: una caricatura hecha en directo ese mismo día con la marca de la empresa en el papel; ¡publicidad que no se tira!
