Dos bodas en una tarde
El sábado pasado tocó encajar dos bodas seguidas: primero en Alicante y después en Villajoyosa. Sobre el papel cuadraba bien, pero la primera vino con algo de retraso y eso ya hizo que todo el resto del día fuera un poco más apurado.
En la boda de Alicante el servicio era durante el cóctel. En cuanto empezó, el ritmo fue bastante directo, sin mucho margen para ese arranque tranquilo que a veces hay. La gente se fue animando rápido y las caricaturas salían una detrás de otra.

Aquí, además, las hojas estaban personalizadas con una caricatura de los novios y el diseño de la boda. Es un detalle que se nota mucho. La gente no solo se lleva el dibujo, se lleva algo más cuidado, más pensado para ese día.

El problema del pequeño retraso es que no puedes recuperarlo al final. Tocó estar pendiente del reloj, avisar de las últimas caricaturas y recoger rápido para poder salir hacia la siguiente.
El traslado a Villajoyosa fue corto, pero sin mucho margen. Llegar, montar y empezar casi del tirón.

Un detalle que se agradece mucho en estos días: en esta segunda boda me dieron de comer. Parece una tontería, pero cuando vas enlazando eventos se nota muchísimo.
La segunda boda era más breve, alrededor de hora y media, así que el ritmo fue todavía más continuo. Aquí no hay prácticamente pausas: la gente se acerca, se sienta y todo va seguido.

El ambiente fue genial. En cuanto salen las primeras caricaturas, se crea ese efecto de grupo y no paras.

Al final, uno de esos días en los que todo encaja, pero justo. Un pequeño retraso al principio y ya cambia el ritmo de todo. Aun así, dos bodas, dos ambientes distintos y un montón de caricaturas entregadas en mano, que es de lo que se trata.
La segunda boda era más larga al tratarse de la fiesta del final, así que el ritmo fue todavía más continuo. Aquí no hay prácticamente pausas: la gente se acerca, se sienta y todo va seguido.

El ambiente fue genial, con mucha ganas de fiesta. En cuanto salen las primeras caricaturas, se crea ese efecto de grupo y no paras.
Al final, uno de esos días en los que todo encaja, pero justo. Un pequeño retraso al principio y ya cambia el ritmo de todo. Aun así, dos bodas, dos ambientes distintos y un montón de caricaturas entregadas en mano, que es de lo que se trata.
