Hoy fue un día típico de verano en el centro con turistas y locales deambulando por la calle, disfrutando del sol y del aire libre. Como caricaturista en la calle, mi pequeño rincón en el mercado es mi ventana al mundo. Desde allí, soy testigo de una sinfonía de momentos cotidianos y a veces, conmovedores.
Mientras dibujaba en el iPad caricaturas para los marcasitios de una boda, un sonido fuerte y metálico rompió la calma. Giré mi cabeza para ver un patinete eléctrico y una bicicleta enredados tras una colisión. El ciclista y el conductor del patinete no tuvieron suficiente con los moratones y rasguños y se dispusieron a darse unos puñetazos y golpes extra.
Tras unos gritos y empujones, cada uno siguió su camino, los curiosos siguieron ojeando souvenirs y yo seguí dibujando.
